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La Mississippi, inoxidable

Por Elizabetta Cataldi
La banda de Ricardo Tapia eligió a La Trastienda para presentar su nuevo álbum con versiones propias de grandes clásicos del rock argentino.

Detrás de cada gran banda se esconden grandes clásicos, esos que no se vencen a pesar del paso del tiempo. Ricardo Tapia carga una parte enorme del rock nacional: “La patria es la infancia de un hombre, y hay que agradecer a los hombres que nos dejaron todos estos temas". Las palabras de Atahualpa Yupanqui salían de la boca de Tapia, agradecido por tomar prestados himnos argentinos de tres décadas distintas. 

La Mississippi se define por su espontaneidad, su humildad y su frescura, pero el mejor calificativo en la noche de La Trastienda es el mismo que titula a su último álbum: Los inoxidables. No hay mucho para decir de un álbum que reúne temas como Todos los caballos blancos (León Gieco), Pato trabaja en una carnicería (Moris), Azúcar amarga (Vox Dei) o Blues del estibador (Memphis la Blusera). No son solo un puñado de covers, sino versiones propias. 

La energía de una Trastienda llena es única, y Tapia y su gente van a la par. Hacen que el blues se pueda oír en español y le sacan toda esa tristeza que arrastró desde siempre. Aunque la lluvia quiso atentar contra la noche, los que no se oxidan subieron al escenario y volvieron a demostrar que son la fiesta y el pogo de este género: 25 años de carrera rindieron sus frutos

Ritmo y blues con armónica (Vox Dei) fue otro de los temas que sonó, junto a Masacre en el puticlub (Los Redondos), No tan distintos (Sumo), Una casa con diez pinos (Manal) y varios clásicos más. 

Entre canciones propias y prestadas, juntas aplastaron una noche lluviosa y húmeda. Más allá de todo, el clima se vivió como una fiesta. Amigos y un ambiente relajado es el típico folklore en un show de los que siempre se toman un trago para ver mejor. Aunque, esta vez, Tapia eligió un champagne para brindar desde el escenario. 

Fotos: José Luis García