ENTREVISTAS

Cyndi Lauper: “Quiero seguir siendo una gran artista”

Por Jeanne Fury |
  • PH: Ruven Afanador
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Billboard la eligió Icono del Año entre las mujeres por su trabajo en Broadway y por su larga militancia a favor de los derechos femeninos.

En 1983, una chica de Queens se coló en el mundo de la música pop con un peinado naranja fluorescente, un chillido particular y una voz cantante, mezclando una estirpe rockera con la de una estrella de soul que parecía ser capaz de alimentar a todo el downtown de Manhattan. En su álbum debut, She’s So Unusual, Cyndi Lauper demostró que una artista pop podría dominar los charts siendo simplemente una versión extraña de sí misma: hacia 1984, ella fue la primera mujer en lograr que cinco singles de un LP lleguen al top 5 del Billboard Hot 100. Durante cuatro décadas y 11 álbumes, Lauper nunca dejó de promover la autoaceptación, ya sea al incentivar la liberación de las mujeres en “Girls Just Want to Have Fun” o al crear la fundación True Colors para los jóvenes LGBTQ sin hogar (la canción homónima es un himno de la comunidad). Es difícil no ver su influencia entre las popstars de hoy, desde Lady Gaga hasta Cardi B, que felizmente dejaron extender sus alas freaks. A los 65, este icono sigue creciendo: ganó un premio Tony por el musical Kinky Boots y está adaptando para Broadway la película de 1988 Working Girl. “En lo más profundo de mi corazón –dice– quiero seguir siendo una gran artista. Quiero decir, una gran artista”.

Siempre te divertiste siendo simplemente vos. ¿Cómo encontraste tu lugar en la tribu de artistas feministas?

Cuando éramos adolescentes, hacíamos un dueto con una amiga. Conocimos a un mánager que nos dijo: “La única manera en que voy a trabajar con ustedes es que se casen con dos chicos”. Yo pensaba: “¿Casarnos? ¿De qué mierda habla?”. Así que eso no funcionó. Entonces aparecieron todas mis amigas de la tribu. Como yo era hetero, no encajaba demasiado. Después apareció mi hermana con ideas muy copadas, y yo pensaba: “¡Ja! ¡No me estás abandonando! A donde vayas, yo estaré”. Y cuando finalmente me uní a la banda de covers de folk, de repente no me sentí más diferente. Todos estaban hechos un desastre. Yo podía teñirme el pelo de rosa y hacerme rulos como una versión de Isaac Newton. Cuando empecé a venir a Manhattan, empecé a sentirme más viva.

Después de sentirte marginada, debe haber sido extraño que los fans empezaran a idolatrarte.

Cuando me hice famosa, fue muy raro. Las chicas me gritaban, y empecé a sentirme como un fraude, porque pensé que a lo mejor ellas creían que yo era gay, y yo no quería pretender algo que no era. Después me di cuenta: “No, simplemente están gritando”. Siempre quise levantar el ánimo de la gente, especialmente de la oprimida, porque yo estuve en ese lugar.

Siempre luchaste por los derechos de las mujeres. Imagino que también enfrentaste tus propios problemas.

Después de mi primera gira, todos los tipos de los grandes sellos me llevaban a comer y afirmaban: “Te vamos a convertir en la próxima Barbra Streisand”. Yo los miraba y respondía: “¿Podrías buscar a otra para ese trabajo? Porque, honestamente, yo amo el rock and roll”. Ellos decían: “Ohhh-kay, así que ella va a ser difícil. Bueno, vamos a mostrarle qué es lo difícil”. Por supuesto, no querrás hacer eso conmigo a menos que quieras desperdiciar diez años. Soy siciliana. Conozco la resistencia.   

La prensa y los sellos discográficos crearon una rivalidad entre vos y Madonna, y las mujeres exitosas siguen siendo rivalizadas con otras. ¿Por qué persiste eso?

¿Quién sabe? Realmente daña mis sentimientos que la gente nos compare. “Ey, amigo, peras y manzanas. ¿Qué, solamente una de nosotras puede pararse y cantar? ¿Qué carajo te pasa?”.

En los Grammy te uniste a las mujeres en el escenario para interpretar “Prayin” con Kesha. ¿Qué te inspiró a hacer eso?

Hablé con ella el año anterior [sobre la denuncia de abuso contra Dr. Luke]. Y nadie le creyó. Escuchá, todas tuvimos nuestras experiencias en este negocio. Sobre mi propia experiencia [de ataque sexual] nadie me creyó. [Lauper ha dicho que ocurrió en los 80]. No me fui porque pensé que era una cuestión de poder. Yo pensaba: “Ok, no vas a perseguirme más, hijo de puta”. Cuando oí su historia, pensé: “Sí, pasó”. Después, cuando escuché Rainbow y cómo ella se curó a través de esa grabación –y estoy segura de que nunca te curás del todo de eso– sentí que era importante. Yo me paro sobre los pies de las mujeres que aparecieron antes que yo. Las mujeres que vengan después de mí van a pararse sobre los míos.