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Joss Stone en el Colón: A rienda suelta

Por Estefanía Kröl |
  • PH: Fabián Malavolta
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La británica de estilo hippie-chic se presentó anoche en el teatro, en el marco de su Total World Tour. Fue el último acto del ciclo musical LN Cultura del diario La Nación.

El primer lunes de diciembre, Joss Stone se presentó en una de las salas de ópera más importantes del mundo: el Teatro Colón. En un vestido de seda fucsia, sus pies lucieron descalzos. Empezó el recital con temas slow tempo, ralentizados respecto a sus versiones originales, como “Big Ol' Game”, “Love Me” y “The Look of Love” (cover de Dusty Springfield). Cuando atinó a leer el setlist para ver con qué seguiría, se escucharon gritos desde todos los puntos del venue pidiendo que suenen sus canciones favoritas. Con una pequeña cuota de demagogia, tras escuchar a sus seguidores, le dijo a los músicos: "Olviden el setlist, vamos con Drive all Night". De esta forma y junto a los riffs de guitarra que sobresalieron en Karma, el show subió de tono, el público se puso de pie y empezó una segunda parte más bailable del show.

Stone contó unas cuantas historias personales antes de cada canción. Cuando hablaba con el público o con la gente del staff, lo hizo cantando cual musical de Disney, algo que después de casi dos horas de show se tornó un tanto empalagoso. Para ser justos, también sacó su lado rebelde cuando pidió "romper las reglas", propuso levantarse de las butacas del Colón para acercarse al escenario, cantar a todo volumen, e incluso habló sobre marihuana.

“Si subimos el volumen nos echan… ¡Probemos!”, exclamó Joss mientras sonaba de fondo la base de “(For God's Sake) Give More Power To The People”. Con un tono irónico y suspicaz, destacó que hacía unos pocos días presidentes importantes de todo el mundo estuvieron en ese mismo lugar (haciendo mención a la gala que se llevó a cabo el viernes pasado en el Teatro Colón, en el marco del G20). Entonces, le dedicó la canción a Theresa May, Trump y Trudeau.

“Sería injusto no darles esta canción; no puedo irme sin cantar ‘Right to be Wrong’”, dijo en voz baja, e interpretó la canción mitad a capela, mitad con banda. Tiró ramos de flores al público y se despidió durante diez minutos; se mostró agradecida y anonadada por la majestuosidad del teatro.