ENTREVISTAS

Los Huayra: “Hay que dejar los prejuicios de lado”

Por Patricio Féminis |
  • Crédito Tute Delacroix.
  • Crédito Tute Delacroix.
El grupo salteño mostrará su show acústico “Puro Huayra” el jueves 11 y el viernes 12 de octubre en el Teatro Opera de Buenos Aires. Junto a Billboard, describen su presente y sus estrategias, dentro del mapa de músicos de raíz folklórica que combinan sonidos pop, baladas y otros aires en voces elevadas para seducir e impactar.

Los Huayra quieren hacer música argentina. ¿Cuál? “No nos definimos sólo como folkloristas. Entre el pop, el rock y el folklore hay un imán que nos atrae a todos y nos hace mezclar cada vez más. Queremos borrar un poco las fronteras -ve el tenor agudo Juan Fuentes-. Por eso, Los Huayra decimos que somos una banda de música argentina, no sólo de folklore”. ¿Y de lo melódico? “Siempre hay alguna canción romántica. No tenemos límites de etiquetas ni de géneros”.

Hace años, la música de raíz folklórica (una noción más dinámica y precisa que “folklore”) hace convivir a artistas de euforia y afán masivo con creadores de riesgo y vanguardia. ¿A dónde se miran Los Huayra? ¿Qué vientos respiran los salteños? En el mapa de artistas que combinan tono pop y romántico con mensaje folklórico, Los Huayra son unos de los más populares. Si en 2016 acentuaron su curso pop en el álbum Gira (producido por Rafa Arcaute), recobraron a la vez cierto esencialismo en su show “Puro Huayra”, que despedirán el jueves 11 y el viernes 12 de octubre a las 20:30 h. en el Teatro Ópera (Av. Corrientes 860).

“‘Puro Huayra’ cierra su ciclo luego de un recorrido nacional de dos años que nos trajo muchas satisfacciones -dice el guitarrista Juan José “Colo” Vasconcellos-. Este formato acústico nos hizo redescubrirnos, en pos de transmitir un sonido cercano a la tierra”. Juan Fuentes se ensancha. “‘Puro Huayra’ es música a pelo, solamente apelando a las imágenes y las sensaciones”. Y El Colo acentúa: “Así como el disco Gira nos dio un vuelco sonoro, ‘Puro Huayra’ fue retornar a lo original. Aunque desarrollemos otros colores, siempre disfrutamos del folklore tradicional y más conservador. Hay muchas formas de volver a la esencia”.

¿A dónde reside la pretendida pureza de una música en movimiento permanente? Lo criollo también es una construcción discursiva (e ideológica) en torno a las raíces. “Los Huayra sentimos la música desde las guitarreadas y los asados -dice el Colo-. Pero allí mismo se filtran canciones no folklóricas”. Por eso en sus discos y recitales se oyen, con la misma ampulosidad, “canciones propias, de nuestros héroes folklóricos salteños, o de Fito Páez, Charly García o Silvio Rodríguez. Buscamos un equilibrio en nuestras personalidades”, describe el tecladista Luis Benavidez. Y la idea cierra en boca de Sebastián Giménez, el de la otra guitarra y el charango. “No tiene sentido ponerle apellidos a la música. Esa sintonía con otros géneros se va dando de manera espontánea”.

El sexteto tiene clara su estrategia. Ir más allá de la etiqueta de lo folklórico (antes y después del espectáculo “Puro Huayra”) los hace ampliar su público, sus números en vivo y en las plataformas digitales, donde acumulan millones de escuchas. ¿Buscan ser el grupo más amistoso del folklore para quienes consumen rock o pop? “Ese fue el objetivo desde el minuto cero del grupo”, confía Giménez. “Por eso -sigue el Colo- un tema nuestro como 'Por tener tu amor', que es un tinku (un ritmo boliviano), suena cada vez menos a tinku y cada vez más a una canción pop”.

Los datos duros -y su gacetilla- confirman este giro: “Con millones de vistas en You Tube, están certificados por Spotify como la agrupación más escuchada del centro y norte de Argentina durante los cuatro últimos años”. El que sonríe, ahora, es Benavidez. “Por más que las canciones no sean estrictamente folklóricas, en su ADN, en el ritmo interno y en las voces está lo salteño”. Y por eso eligieron seguir viviendo en Salta. “Al camino lo fuimos ido haciendo pueblo a pueblo, kilómetro a kilómetro”.

Y la estrategia no siempre fue cómoda. “Transitamos un camino muy federal. Para nosotros fue como el TEG. Hubo que mover ficha por ficha, territorio por territorio -recuerda el Colo-. Sabemos que Dios sigue atiendiendo en Buenos Aires. Pero preferimos hacer más kilómetros… ¡y concertar reuniones con Dios cada vez que venimos!”. El resto festeja la imagen, hasta que Fuentes cambia el tono. “Hay que ponerle fuerza. En los festivales de las provincias hay un montón de puertas abiertas para el folklore, pero que están cerradas en los medios porteños”.

¿En qué sentido? “A veces pensamos: ‘Mirá a tal artista. Toca tres veces al año y está en todas las revistas, los canales y las fiestas’. Pero nosotros, que por ahí tenemos 150 shows al año, no aparecemos tanto. Tenemos que hacer varios Operas para figurar. Eso es una puerta cerrada. Porque no pertenecemos al mundillo de las vidrieras”, dice Fuentes. Y otra imagen da Benavidez. “Cuando vamos a la tele, por ahí nos dicen ‘¡un tema rápido, cortito y arriba!’. Y no elegimos las canciones para eso”.

Es claro: Los Huayra saben que pueden lograr el mismo impacto con sus hits más largos. “De hecho, la canción que salió del promedio fue 'La noche sin ti', que tiene once años y que no corresponde a los cánones comerciales. Tiene dos estrofas larguísimas y tarda en llegar al estribillo”, dice el Colo. Pero la letra trae un tono romántico evidente: “Cómo detener este vacío que me crece desde adentro, que no me deja seguir. Cómo asimilar todos los huecos que aparecen en mi cama, y se quedarán ahí”.

Los Huayra sabían qué destino querían para "La noche sin ti". “En 2007, cuando fuimos a presentar la canción a las disqueras, decíamos que para nosotros era el corte del disco La voz del viento. Pero nos contestaban: ‘Es una canción lenta, triste y muy para abajo. Pongamos otra más chingui-chingui”, evoca Giménez. ¿Qué respondieron? “Que nosotros tocamos temas largos porque somos eso”, cuenta Fuentes.

Y el espesor de su tono de balada les funcionó. Hoy "La noche sin ti" suma casi 3,8 millones de escuchas en Spotify. “Es una obra más bien melancólica, con mucha letra, pero es la gente la que eligió. De hecho, es la canción que rompió nuestro mundo. Hoy tiene más de 10 millones de vistas en YouTube”, calcula el Colo Vasconcellos. Y sonríe al final, con los números en la mente: “Hay que dejar los prejuicios de lado. Las vestiduras, el escenario y los videos son circunstanciales. Ante todo, nosotros vamos siempre detrás de la música”.

Las entradas para sus shows en el Teatro Ópera Orbis Seguros se pueden conseguir por sistema Ticketek.