ENTREVISTAS

Pabllo Vittar: “La diversidad es universal”

  • PH: Tute Delacroix
La artista brasileña dialogó en exclusiva con Billboard durante su estadía en la Argentina, a donde vino para cantar como invitada de Lali y para promocionar su último single, “Problema Seu”.

Brasil es conocido por su música alegre, su gente amigable y sus paisajes paradisíacos, pero la mayoría desconoce que lleva el récord de mayor cantidad de travesticidios, transfemicidios, femicidios y crímenes de odio a miembros de la comunidad LGBTQ. Según Trasgender Europe (TGEU, una organización que combate la discriminación y apoya los derechos de las personas trans), 123 personas trans y no binarias fueron asesinadas en Brasil en 2016. Mientras que este escenario ya es suficientemente catastrófico, las plagas de violencia de Brasil representan solo una de las problemáticas que la comunidad brasilera LGBTQ está enfrentando en este momento.

En septiembre pasado, un juez brasileño anuló la prohibición de las terapias de reorientación sexual que tratan la homosexualidad como una enfermedad. Esta decisión retrógrada fue aplicada una semana después de que una exhibición de arte queer en un centro cultural fuera clausurada por la presión que ejercieron las protestas on-line. El avasallamiento de los derechos LGBTQ en el país es un reflejo de la ola conservadora que está creciendo de manera considerable en Brasil.

Pero cuando se trata de música, existe una paradoja: Brasil es testigo del ascenso vertiginoso de la drag queen y popstar de 23 años Pabllo Vittar en la escena mainstream. Vittar apareció por primera vez en la televisión en 2014, con una impresionante interpretación de “I Have Nothing”, de Whitney Houston, con la que demostró que su capacidad vocal y su presencia escénica estaban pulidas al extremo. Después, la rompió con una versión samba del hit de Major Lazer, “Lean On”, en 2015. Desde ahí, lanzó su álbum debut, Vai Passar Mal, que presentó con un puñado de éxitos: “K.O.”, “Todo Dia” y “Corpo Sensual”. En julio de 2017, Major Lazer la convocó junto con su compatriota Anitta para grabar “Sua Cara”, cuyo video lleva acumulados 403 millones de reproducciones en YouTube. “Siempre fui fan de Major Lazer, especialmente de Diplo. Cuando me encontré con él, temblaba. Es increíble todo lo que hace. Y el video lo rodamos en el desierto de Sahara. Fue algo inolvidable”, recuerda Vittar.

A pesar de que está coleccionando números impactantes en las plataformas de streaming y en las redes sociales (7,3 millones de seguidores en Instagram, por ejemplo), que podrían indicar el aval popular, apenas está a salvo del odio que recibe la comunidad LGBTQ en su país. El año pasado, los consumidores más conservadores de Coca-Cola llamaron a un boicot en contra de la campaña de la empresa en la que Vittar era la cara representativa.

“No hay que perder tiempo encasillándose en etiquetas premanufacturadas. El secreto es aceptarse y respetarse a uno mismo. Así es como conseguí más respeto y admiración. La belleza viene de adentro, y cuando sos consciente de la propia, ahí es cuando podés llegar al público para que la respeten”, retruca.

Billboard habló con la popstar en el marco de su visita a la Argentina para promocionar su más reciente single, “Problema Seu”, y para cantar como invitada en los dos shows que Lali Espósito dio en el Luna Park.

¿Hacer alianza con Lali fue la manera de involucrarte en el mercado local?

- Yo conocí a Lali como actriz. Cuando empezó a cantar, me dio mucha curiosidad; y cuando la escuché, me encantó. Además, levanta la bandera por el empoderamiento de la mujer, y eso es muy importante. En Brasil se consume mucha música de ella, es muy caliente. Somos países hermanos: en el fútbol, por ejemplo, más allá de la competencia, vamos de la mano. Pero con la música no es muy común, es bastante revolucionaria la unión. No me siento embajadora de Brasil en la Argentina, pero sí me gustaría acercar todo el ritmo de mi país. 

Brasil es muy religioso. Y vos empezaste cantando en un coro de iglesia. ¿Te considerás un nexo para acercar el catolicismo a los tiempos modernos?

- Mi mamá me llevaba a la iglesia para cantar, pero cuando terminaba, me quería ir. Siempre fui una persona que creyó en Dios, pero no en la religión. Creo en Dios directamente, no hay intermediarios. El intermediario es uno mismo, con tu corazón y tu energía. Dios siempre estuvo conmigo. Agradezco y entrego todo de mí. Entregué todo para este viaje, va a ser uno de los mejores de mi vida; tanto en mi carrera como en lo personal.

El discurso del hombre blanco heterosexual de clase media es el hegemónico en las bandas en el mundo. ¿Es momento de visibilizar otras voces?

- En Brasil hay mucha represión. Es un año de retroceso, en el gobierno y en muchas otras cosas. Sé que tengo un rol muy importante. Algunas amigas mías fueron asesinadas brutalmente por homofobia y transfobia. A mí no me entra en la cabeza el concepto de odio. Entonces, sí es necesario el discurso diferente, pero no lo estoy haciendo sola. Es un trabajo de unión. Hay que llevar un mensaje de respeto y amor, sobre todo para los niños. También para los padres, que tienen el trabajo de educar. Yo sé cómo es el bullying en la escuela. Para mí fue mucho más difícil, porque yo no entendía qué pasaba conmigo, por qué los demás chicos tenían tanto enojo hacia mí, por qué me pegaban. Crecí siendo una chica que odiaba la escuela, no quería ir más. Los profesores tampoco hacían nada. Mi mamá siempre me apoyó y me decía que era mucho más fuerte que ellos. A los padres: abrácenlos y acompáñenlos. Mi mamá siempre me acompañó mucho. No sentí la falta de mi padre biológico. Soy una persona muy privilegiada, porque mi familia siempre me apoyó, nunca me menospreció por ser diferente. Ahora recibo muchos mensajes de niños, o de familiares de niños, diciendo que los ayudó mucho y eso me emociona.

¿Tu éxito es una batalla cultural ganada?

- Bastante. La comunidad LGBT empezó a ganar espacio: se expresa, exige sus derechos, se manifiesta. Pero ante esta manifestación, también está la otra parte, la más conservadora, que se siente libre de expresar su odio, no se esconde ni se calla. Hay que luchar contra eso. La diversidad es universal, y la clave es el respeto. Entonces aquellos que no lo pueden entender, simplemente lo tienen que respetar. Porque no es algo raro, no venimos de Marte ni del espacio; venimos de acá. Y se van a tener que manejar con eso.