TRAP

Cazzu: Girl power desde Jujuy

Por Martín Sanzano |
  • Gentileza Cazzu
En un género dominado por artistas masculinos, Cazzu representa a una minoría de la que se hace cargo con su lengua filosa. Con 24 años de edad y 10 de carrera, hay quienes la escucharon por primera vez en el tramo final de “Loca”, el hit de Khea que también tiene a Duki como invitado y que traspasó todas las barreras gracias a un remix a cargo de Bad Bunny.

Su inclusión en "Loca" se dio de manera “natural”, cuenta la cantante jujeña. “Caí al estudio de Omar [Varela] y ese mismo día conocí a Khea. ‘Che, la rompés’, le dije, y entre los dos me propusieron sumarme a ‘Loca’. La parte de Duki ya estaba grabada, la pregunta era qué iba a hacer yo”, recuerda.

Cazzu se tomó unos minutos para pensar bien qué iba a cantar y cómo. “Surgió lo que surgió –explica–, mi parte tiene un contenido igual de explícito que el de ellos, pero de mi lado. Traté de hacer lo mismo que mis compañeros, de igual manera, solo que atada a mi condición sexual”.

Julieta Cazzuchelli –ya prácticamente nadie la llama así– hizo sus primeros pasos musicales en la cumbia. Pero no le fue bien. “Nací en Ledesma, los pagos del Burrito Ortega”, dice con orgullo, y cuenta que, aunque al principio fue difícil, su mamá siempre la apoyó. “De chiquita nunca sufrí por un novio, sufrí por la música”, asegura. También tuvo varias bandas de rock and roll y, aunque tampoco funcionaron, fue en esos primeros shows donde aprendió a cantar en vivo.

El apodo “Cazzu” se lo puso un preceptor que tuvo en la secundaria. Todo el mundo le decía así y a ella le encantaba. Pero cuando llegó el momento de intentar triunfar en el mundo de la música, le dijeron que no sonaba muy comercial y la obligaron a ponerse otro nombre. “Cuando todo lo de la cumbia no funcionó y me cansé de pasarla mal, decidí que iba a empezar de cero, bien lejos. No me podía llamar de otra manera, hasta mi campera de la promoción tenía un Cazzu en la espalda”, recuerda.

Cuando dejó Jujuy fue a parar a Tucumán para estudiar Cine. Después de un tiempo terminó en Buenos Aires con la excusa de meterse en una escuela de diseño multimedial. Lo sabía en aquel momento y lo sabe ahora: lo que realmente quería era seguir probando suerte con la música. Cuando encontró un trabajo más o menos estable, empezó a pagarse sus primeras grabaciones y videoclips. “Fui mi primera inversora, plata que hice, plata que invertí en videos y canciones”, comenta. Así fue como tomaron forma algunos de sus primeros temas, ya con el nombre “Cazzu” como bandera: “Más” y “Killa”.

“No contaba con nadie que me grabara o que me filmara, además le tenía un poco de miedo a la sociedad. Nunca fui de pedir nada, siempre traté de hacer bases sólidas yo sola”, explica. “Miedo” es una palabra que parece imposible de encontrar en su vocabulario. Y ese fue el objetivo. “Para mí, Cazzu es todo lo que quiera ser. Es mi alter ego, es una maldita superheroína”, se entusiasma.

Esa fuerza, ese girl power tan particular que profesa en canciones como “Chapiadora” tiene sus destinatarias. Cazzu es cada vez más consciente de su alcance: “Elijo cantarles a las chicas que una puede tener cualquier elección, me gusta mucho frontear con eso”, dice.

Y agrega: “Yo no soy nadie para darles un estereotipo, no quiero imponer una manera de ser mujer. Solo quiero llevar mi idea. Me saco y me extirpo ese peso de ser el modelo a seguir, no permito que suceda. Yo soy un ser humano que hace música para aquella gente a la que le pueda gustar esa música. Lo que soy o lo que digo no es lo correcto, lo tengo bien claro”.