VIVO

Halsey y Lauren Jauregui en el Gran Rex: El rito de las centennials

Por Tamara Talesnik |
  • PH: Trigo Gerardi
  • PH: Trigo Gerardi
  • PH: Trigo Gerardi
  • PH: Trigo Gerardi
  • PH: Trigo Gerardi
  • PH: Trigo Gerardi
El sábado 9 de junio, las dos estrellas del pop global pasaron por el teatro porteño para mostrar su desparpajo femenino y adolescente.

Halsey y Lauren Jauregui, ex Fifth Harmony, tienen mucho en común. Son dos sub-25 que abrazan sus ascendencias raciales (Halsey, nacida Ashley Frangipane, es mitad afroamericana, y los padres de Lauren son cubanos), son abiertamente bisexuales y muy activas políticamente. Mientras que la cantante y compositora de electro pop recitó un poema en la última Women’s March, la cuenta de Twitter de la ex FH está repleta de comentarios anti-Trump. Y por supuesto, el público que las sigue a ambas es casi enteramente femenino y adolescente. Por estos motivos no sorprende que Jauregui fuera invitada como telonera de la fase latinoamericana del Hopeless Fountain Kingdom Tour que llegó al Gran Rex en la noche del sábado.

El público recibió al número de apertura como si fuera el plato principal, y no es para menos: Lauren está estrenando su carrera solista y lo hizo con colaboraciones que ya vieron la luz (como “Back to me” o “In your phone”, acompañada de su novio, el rapero Ty Dolla $ign), covers sorpresivos (“Imagine” de John Lennon y “Ojos así” de Shakira) y tres temas de su disco inédito, entre los que destaca “Expectations”, una balada R&B que tiene todas las fichas para ser el primer single de la cantante. Luego de haberse ganado el corazón de todos hablando en español durante la media hora que estuvo sobre el escenario, dio lugar a la llegada de la protagonista de la noche. Justamente, entre el público dejó grandes expectativas por su futuro promisorio.

Cuando volvió a abrirse el telón, la cortina cayó al suelo y dejó ver a Halsey con su pelo rubio y un outfit blanco, brillante y al cuerpo sobre una tarima entonando “Eyes Closed” y remitiendo un poco a la Britney Spears de “Toxic”, pero no. Halsey es una popstar perfecta para esta era.

Acompañada sólo por un baterista, un tecladista y, por momentos también por una única bailarina, la compositora nacida y criada en New Jersey cantó más de veinte temas abarcando todo su último disco, pero también los hits más memorables de Badlands. Fue en “Colors”, por ejemplo, en donde su facilidad para el electropop llegó a su punto más alto, y uno de los momentos de mayor lucimiento fue “Ghost”. Por una falla técnica, Halsey cantó a capella y lució su voz poderosa y su carisma, que le permitieron salir adelante del momento complicado. En otros momentos, la potencia instrumental no permitía escuchar del todo a la cantante, caracterizada por el desborde. A veces para bien, como en sus letras honestas y trash, y a veces no tanto, como en sus interacciones algo demagogas con el público, que le quitan la frescura y la autenticidad que lleva como banderas.

Obviamente no faltaron los hits de su último disco, entre los que se destacaron su coqueteo con el rap en “Bad at Love”. Aquí se evidencia su habilidad como letrista y un enfoque bastante novedoso para el mainstream sobre las relaciones amorosas, y el regreso de Lauren Jauregui para acompañarla en el dueto “Strangers”, en el que narra una relación entre chicas.

Cuando llegaba el final del show, Halsey reapareció luego de un cambio de vestuario en una hoodie negra y le gritó a las chicas, que le habían lanzado la bandera LGBT junto con el pañuelo verde y la bandera argentina, que no le pertenecen a nadie más que a ellas mismas. Esa fue la intro para “Hurricane”, en la que invita a enfrentarse a su fuerza, y en la que terminó de afirmar que es la estrella pop que las centenialls merecen.