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Festival Provincia Emergente: Ruptura en estado pop

Por Gonzalo Bustos |
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Durante tres días (8, 9 y 10 de junio), el festival organizado por el gobierno provincial contó con las presencias de Chano, Lali Espósito, Miss Bolivia y Eruca Sativa, entre otras figuras.

Los pañuelos verdes pidiendo por #AbortoLegalSeguroYGratuito marcaron el homenaje a Federico Moura en el día inaugural del Provincia Emergente, el festival de cultura rock organizado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Miss Bolivia, Berseñak, Juliana Gattas, Ángela Torres, Eruca Sativa, Lali Espósito y los hermanos Julio y Marcelo Moura salieron a escena luciendo el pañuelo de la campaña. En ese gesto colectivo estuvo el rasgo distintivo de un show tributo que tuvo un desarrollo con escasos momentos que replicaron la actitud rupturista del líder de Virus, fallecido hace treinta años.

Con una ajustadísima banda estable (formada por Juanchi Baleirón en guitarra, Javier Malosetti en bajo, Gabriel Pedernera de Eruca Sativa en batería, Diego Blanco de Los Pericos y Fernando Monteleone, ex-Virus, en teclados) los cambios de cantantes estaban destinados a aportar el plus. Pero recién en la séptima canción la cosa tomó temperatura, cuando Pano Benincasa de Joystick entró para hacer “Sentirse bien”. Baile, apropiación de obra y actitud rocker le alcanzaron para sobresalir en un panorama demasiado lineal.

Ángela Torres aprovechó el clímax para entrar con un grito y meterse de un salto en el escenario. Vestida de un traje rojo ardiente, desgarró su registro prolijamente para “Desesperado secuencia uno”. Además, se devoró el estadio con pasos firmes, recorrido escénico y feedback con Baleirón y compañía. El ingreso seguido de Louta para “Sin disfraz” cerró el hat trick. Seducción, coreos (con inclusión de bailarines) y hasta momentos de rapeo definieron la esencia Moura: ruptura en estado pop.

Después de David Lebón para un momento de aire vintage, llegó Lali Espósito –también vestida de rojo– y uno de los momentos más esperados. Lali apareció con fuerza para una buena primera parte de “Luna de miel”, aunque su conquista comenzó a desmoronarse cuando equivocó la letra a mitad de canción y no pudo volver a ponerse en eje después de su error, que se repitió sobre el final de la canción y Baleirón apuro el cierre con un par guitarrazos. Antes del set de los hermanos Moura –que tocaron para un estadio que comenzaba a vaciarse–, Ale Sergi ingresó por segunda vez para hacer “Mirada speed” –le correspondía a un Chano ausente– y mostró con su elegancia, sensualidad y sentido pop por qué Federico Moura marcó la historia de la música popular argentina.

El día 2 del festival tuvo en Cruzando el Charco el hecho significativo. Dentro de un line up con artistas mainstream encabezando la grilla, la banda platense fue una de las pocas emergentes que ocupó el escenario principal en un horario central. Quizás, ese lugar lo haya adquirido por la masa creciente de fans que viene cultivando y lo convierten en la banda platense más convocante del momento. En un marco que rondó las 5 mil personas por día, el show de CC fue de los más concurridos y agitados. Rock rioplatense, baladas de desamor y estribillos coreables sostuvieron un show diagramado para que nada salga mal.

Al mismo tiempo, pero en el oculto ring del Parque Urbano las batallas de freestyle de la Liga Sucre reunían a los más chicos y se animaban a tirar rimas barderas contra el gobierno. La irreverencia salía desde el margen del predio, con los artistas más acordes a la denominación del festival; los mismos, raperos y traperos, que se colaron fuerte en el Emergente como la expresión de un movimiento joven en el punto caramelo de su auge.

Esa incorrección tuvo su primer esbozo antes de que cayera la noche cuando, en un desolado escenario principal, Massacre metió su actitud punk. Clásicos de la primera época para el comienzo y hits para el cierre, más las bajadas de línea (“por las que muchos creen que Massacre debe ser prohibido”, como dijo Walas) y el show del propio frontman consagraron uno de los momentos más altos del día.

Cuando el festival ya acariciaba su despedida y paradójicamente se encontraba en uno de sus momentos de mayor ebullición –tras un show corto pero deslumbrante de Lo’ Pibitos– comenzó a sonar "Formidable", una canción belga y desconocida que Chino viene utilizando para introducir sus shows. Luces en intermitencias, láser y humo. En las pantallas laterales, la secuencia Nat Geo con imágenes de animales y después una intensa línea de sintetizador. Todo quedó en sombras y justo en el centro, la silueta del ex Tan Biónica agazapada columpiándose hacia los lados. De golpe, toda esa parafernalia se convirtió en “Ropa sucia”, de Los Redondos, y Chano comenzó a desplegar performance: el baile sacado, las muecas bruscas y las inflexiones en la voz –que en más de una ocasión dejaron al descubierto sus limitaciones. De nuevo, los sintes al frente para abrir una versión casi tecno de “Esa estrella era mi lujo”. El homenaje platense y ricotero cerró con la ya clásica versión de “La bestia pop”.

Lo que vino luego fue el show ATP de Tan Biónica que Chano ya hizo propio. Luces, humo y sirenas de fondo para hits de antaño y el delirio del público que le dio al festival su mayor marco. A las bombas pop infalibles, Chano les sumó sus canciones como solista, que de a poco se van insertando en el cerebro popular.

Toda esa celebración de fin de fiesta tuvo, en más de una ocasión, salidas que dejaron la imagen de un Chano algo molesto o antojado por dar la nota. Por ejemplo, al inicio se mostró desafiante cuando pidió agua y preguntó “¿Hay un poco de agua o ya nos la sacó Estados Unidos?”. Más tarde, ante algunas fallas en su micrófono, arremetió contra un asistente: “Pila, era eso, no un problema de frecuencia, no te hagas el boludo”. Pero esos exabruptos se fueron dispersando y terminó casi conciliador, con halagos al festival y agradeciendo a La Plata que, por una noche, se convirtió en la ciudad mágica de la que fue el puto amo.