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Ozzy Osbourne en Obras: El adiós ¿definitivo?

Por Roger Garrett |
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Bajo el nombre de No More Tours II, un guiño a ese primer intento jubilatorio, Osbourne hizo una presentación llena de clásicos para el público argentino. Y dio la sensación de que esta despedida fue la verdadera.

En 1992, Ozzy Osbourne anunció su retiro debido al cansancio extenuante que acumuló por las giras mundiales. Había lanzado No More Tears, con lo que decidió salir una última vez por el globo. Al poco tiempo, con el cansancio extenuante que le provocaba ser un jubilado a los cuarenta y tantos, decidió volver al ruedo. Casi treinta años después, está por retirarse de las giras mundiales, otra vez. O eso dice, otra vez. Pero antes, una gira de despedida, otra vez.

Bajo el nombre de No More Tours II, un guiño a ese primer intento jubilatorio, Osbourne hizo una presentación llena de clásicos para el público argentino reunido en Obras. Y dio la sensación de que esta despedida fue la verdadera.

El show fue correcto y disfrutable. Punto. El guitarrista Zakk Wylde, el bajista Rob “Blasko” Nicholson, el baterista Tommy Clufetos y el tecladista −y ocasional acompañante rítmico en las seis cuerdas− Adam Wakeman mantuvieron un nivel sólido a nivel instrumental. Osbourne, por su parte y a pesar de todo, logró en la mayoría de las canciones alinearse con ellos, pero por momentos, particularmente en “Suicide Solution”, mostró algunas dificultades.

En cuanto al set, Osbourne & Co. dispararon con “Bark at the Moon”, para seguir con “Mr. Crowley” y “I Don’t Know”, una triada brillante. Vale mencionar que se privilegió el material pre-1991, año del lanzamiento de No More Tears. Eso incluyó también tres guiños a los orígenes, con hits icónicos de Black Sabbath: “Faeries Wear Boots”, “War Pigs” y el cierre a cargo de “Paranoid”.

Si bien fueron versiones para nada desdeñables, a lo mejor habría sido más interesante cambiarlos por hits propios como “Goodbye To Romance”, “Perry Mason” (a la cual se hizo una referencia durante el solo de guitarra de Zakk Wylde) o incluso por algo del material del nuevo milenio, donde también hay varios hits valiosos.

Tras una hora y media de show, el Madman concluyó la velada con “Crazy Train” y dos bises con bastante significado. El primero de ellos, “Mama, I’m Coming Home”, sonó como una declaración honesta del deseo de un cierre. “Paranoid”, en contrapartida, fue el eufórico recuerdo de los comienzos, y el cierre de un loco que reconoce que se va, pero de la mejor manera.