MUERTES

In memoriam: Chester Bennington (1976-2017)

Por Federico Martínez Penna |
  • PH: Jim Louvau
Desde 'Hybrid Theory' (2000), conquistó el mundo con Linkin Park. El ruido, la furia y los últimos días de un cantante que transformó a sus demonios en una forma de arte.

El 19 de mayo pasado, Linkin Park se encontraba en El Capitán, un teatro con espacio al aire libre en Hollywood donde Jimmy Kimmel ubica a los músicos que cierran su talk show emitido a lo ancho y largo de Norteamérica, con réplicas mundiales, si se tiene en cuenta que ese segmento se sube el mismo día a YouTube. En vísperas del lanzamiento de One More Light, su séptimo disco editado ese mismo día, la banda tenía programado tocar el single Heavy. Probaron varias veces, pero no lograban hacerlo sonar a gusto. Algo no andaba bien. Ante la conmoción por la muerte de Chris Cornell, amigo cercano y clara influencia, Chester Bennington y sus compañeros decidieron cambiar los planes. En una suerte de homenaje sobre la marcha, se decidieron por el tema que da nombre al álbum, donde el narrador relata la partida de una persona querida. De la misma forma que en los ensayos, un muy afectado cantante (que horas antes había posteado sobre Cornell en Instagram: “Me inspiraste en formas que nunca te imaginarías. No puedo concebir este mundo sin vos en él”) se quiebra al final de la transmisión, a tal punto que la performance queda abruptamente silenciada.

Como si se tratara de una macabra coincidencia, el 20 de julio –día en que Cornell hubiese cumplido 53– Bennington se suicidaba de la misma forma que el cantante de Soundgarden. Tenía 41 años.

Ambas tragedias impactaron en el mundo más allá de a los pertenecientes a las generaciones X e Y. Los dos son, ahora, parte de una triste narrativa que no dejó de escribirse desde que Andy Wood, Kurt Cobain, Layne Staley y Scott Weiland fallecieron apagando sus talentos prematuramente y agrandando así el lado oscuro del rock alternativo, en yuxtaposición a su rico legado musical.

Si bien desde lo cultural sea difícil asociar al líder de Linkin Park con esa camada, estaba sin dudas marcado estilísticamente por ella, y, al igual que Cornell y varios de los mencionados, no era ajeno a demonios similares. Nacido en Phoenix, Arizona, en marzo de 1976, Bennington, además de criarse en un hogar fragmentado, había sido abusado sexualmente desde los 11 años hasta su adolescencia, y a partir de ahí atravesó varias adicciones (drogas y alcohol). En una entrevista descarnada con Music Choice recientemente, había dicho: “Durante toda mi vida me sentí un poco desencajado. Me encuentro a mí mismo atravesando ciertos patrones de conducta y pensamiento, especialmente cuando estoy atascado acá arriba [en mi cabeza]. Por eso creo que es acertado decir ʽEste es como un vecindario peligroso y no debería salir a caminar soloʼ. Muchos de mis problemas son aquellos que me causo a mí mismo”.

Luego de probar suerte con varios músicos de su ciudad natal, en 1999 recibió un llamado de Xero, una ignota banda de Los Ángeles que se encontraba en busca de un cantante. Gracias a una triunfal audición el mismo año, el puesto terminó siendo suyo. Con nuevo miembro a bordo, el sexteto decidió cambiar su nombre a Linkin Park y se acercó a incontables cantidades de sellos, hasta finalmente cerrar con Warner (que los había rechazado tres veces antes de firmar). Hybrid Theory, su primer trabajo, era editado en octubre de 2000 y lograba una escalada directa de ventas de 11 millones de discos en todo el mundo, solo en sus primeros dos años.

Por eso, la aparición de Linkin Park en escena ocurrió como una suerte de pase de antorcha que los integró a una renovada tropa de voces del nü metal, aunque con otro enfoque. Mientras Limp Bizkit explotaba un costado más rap- core a partir de la vanidad de Fred Durst y Korn se erigía sobre el ataque dual de guitarras y la perversión de Jonathan Davis, Linkin Park los sucedía con una fórmula de mayor sensibilidad que se sostuvo en el tiempo a pesar de su oscilante discografía.

Bennington no era un frontman particularmente iconográfico, pero sí contaba con una técnica feroz y firme, de un caudal expansivo que lograba imprimir un gesto muy similar al de los líderes grunge que tanto adoraba. Sus intercambios vocales con el rap de Mike Shinoda en los primeros hits One Step Closer, Crawling o In the End puede que no propusieran una dinámica que escapara de las normas, pero lo que sí había era honestidad y dedicación.

Hay que reconocer la tenacidad de un conjunto que no descansa en sus laureles luego de un disco taquillero. Después de Meteora (2003), Linkin Park se animó a nuevas fórmulas: la colaboración con Jay-Z en el EP Collision Course (2004), una redefinición roquera en Minutes to Midnight (2007) y One More Light, un último álbum infectado de electro-pop, EDM y dubstep. Varios de sus miembros también intercalaron proyectos paralelos; notablemente, Shinoda volcó sus inclinaciones hip hoperas en Fort Minor, y Bennington con su grupo post grunge Dead By Sunrise, que registró Out of Ashes en 2009.

Uno de los momentos más inesperados en la carrera del cantante se dio en 2013, cuando Stone Temple Pilots decidió poner fin a su tormentosa relación con Scott Weiland. Llegando a un acuerdo privado, STP podía seguir operando bajo el mismo nombre y Bennington vendría a suplantar a Weiland, cumpliendo su muy publicitado sueño de tocar con ellos. Aunque solo llegó a grabar un EP, en noviembre de 2015 Linkin Park volvía a ser su lugar de tiempo completo, y un mes más tarde Weiland era encontrado muerto en su micro de gira en Minessota.

El arte muchas veces es imperfecto y se sume en la tragedia por el simple hecho de que los hombres están detrás de él. Días antes del cierre de esta edición de Billboard, incontables tributos hacia Bennington aparecieron como una extensión de la herida todavía no cicatrizada de Cornell. Uno de los más significativos fue el de sus compañeros: “Estamos tratando de asimilar que los demonios que te alejaron de nosotros fueron siempre parte del trato. Después de todo, fue la forma en la que cantabas sobre esos demonios la que hizo que todos nos enamorásemos de vos”.