EMERGENTES

Luca Bocci, la reencarnación del pop

Por Juan Manuel Pairone |
  • Gentileza Luca Bocci
En medio de una oleada de artistas mendocinos en la escena emergente argentina, Luca Bocci publicó su primer disco sin mayores preámbulos: una obra maestra que liga la tradición del rock nacional con la vanguardia pop del presente.

La ópera prima de Luca Bocci es algo así como el nexo creativo y emocional que ratifica mucho de lo que está pasando en Mendoza. Música, nuevas ideas y juventud en una conexión que parece generar cada vez más explosiones de sentido hacia adentro y hacia afuera. Porque después de la llegada de Usted Señálemelo a Lollapalooza y con Simón Poxyran y sus Perras On The Beach protagonizando un fenómeno generacional como pocos, los límites ya son apenas una frontera imaginada. El mismo Luca es parte de esa realidad de fantasía como colaborador, amigo y socio creativo de estos y otros proyectos. Y como si fuera poco, Ahora (2017), su exquisito debut, es el disco que mejor describe a esta nueva camada de artistas que han llegado para dejar su huella definitiva.

En solo un mes y medio, Ahora superó la barrera de las 60.000 reproducciones en YouTube. Luca no tiene el apoyo de un sello y, aparentemente, las únicas armas con las que cuenta son las redes sociales y su vínculo con diferentes artistas de su generación. El porqué de su éxito en la web puede estar relacionado con ambos factores, pero es la música la que funciona como imán automático. En los primeros cinco minutos del disco, Bocci muestra su amor por la experimentación, el sampleo, los aires de raíz y la canción como lenguaje infinito. Pero a medida que los tracks corren, un estilo propio cobra forma y las composiciones revelan un oficio que combina inventiva, azar y riesgo con tradición aprehendida.

Involucrado en bandas como Alicia o Las Luces Primeras, Luca Bocci define en su debut gran parte del zeitgeist del llamado “manso indie”, surgido en Mendoza y con un presente de mucha atención y estimulación dentro de la escena porteña. A su vez, el link con el cancionero mayor del rock argentino de los 80 y ciertos aires de nostalgia folklórica y tanguera hacen de este un disco sin fronteras etarias. En efecto, se trata de un joven de 21 años que utiliza la tecnología a su favor y ha sido capaz de grabar con cosas prestadas y una materia prima infalible: las canciones. Porque, en definitiva, si algo queda claro al pasar por la experiencia de Ahora, es que la música pop todavía es capaz de encontrar nuevas voces en las cuales reencarnar una y otra vez: “Las cosas no se pierden, solo se transforman”.