BODAS DE ORO

50 años de The Velvet Underground & Nico: urbanismo, estética y arte pop

Por Ariel Pukacz |
En solo cuatro álbumes, The Velvet Underground dejó expresado un manifiesto del rock. Su primera obra, publicada el 12 de marzo de 1967, incluyó a la modelo alemana Nico, y aunque fue incomprendido al momento de su lanzamiento, con el tiempo se convirtió en un disco imprescindible.

Nueva York se mantuvo al margen del festejo psicodélico que se engrandecía en California con el amor libre, el consumo de ácido lisérgico y el activismo social. La Gran Manzana funcionó bajo sus propios términos, con The Velvet Underground como representantes indiscutidos. Antes de ser el compositor de una de las bandas fundamentales del rock, Lou Reed se desempeñaba como compositor para la discográfica Pickwick. Hacia 1965 creó The Ostrich, canción que intentó imponer un tipo de baile al estilo del twist o el mashed potatoes.

Para promocionar el single, el sello conformó The Primitives, donde Reed estaba acompañado por la formación que pasaría a ser The Warlocks (mismo nombre que tendrían en sus inicios The Grateful Dead). Luego de algunos cambios, adoptaron el nombre “The Velvet Underground”, tomado del ensayo de Michael Leigh sobre el mundo subterráneo del sadomasoquismo y las prácticas sexuales controversiales para la época. Este gesto los posicionaba como flaneurs del downtown, caminadores urbanos de las calles más duras de Manhattan que terminarían siendo temática de sus canciones, lo mismo que años después haría Ramones. 

Lo que convirtió a The Velvet Underground en una enciclopedia viviente del género fue la fusión entre el rocanrol desesperado de Lou Reed, que recuperaba la tradición negra, con el background experimental del bajista y chelista John Cale. El galés provenía de The Dream Syndicate, un grupo previo al de la escena de Paisley, conformado por el compositor minimalista La Monte Young. Esta mezcla de tradición con experimentación permite leer en The Velvet Underground todo el rock posterior, desde el aguerrido punk de Ramones hasta los drones de Sonic Youth e incluso el carácter lo-fi de grupos como Beat Happening. Este sonido hipnótico entre la improvisación, la incorporación del ruido como elemento estético y la canción pop hizo que se posicionaran en la vereda opuesta a la psicodelia, en un camino intransitado y único que puede dialogar con los inicios de Pink Floyd en Londres: mientras los británicos desarrollaban sus presentaciones con juegos de luces estroboscópicas en el espacio contracultural UFO, The Velvet Underground lo hacía en la Exploding Plastic Inevitable, un happening audiovisual y de danza ideado por Andy Warhol. La relación con la estrella pop había comenzado después de que los viera en Café Bizarre, un tradicional bar donde se había desarrollado años atrás la escena folk.

La primera presentación del grupo bajo la tutela de Warhol se dio el 13 de enero de 1966 en la cena anual de la Sociedad Psiquiátrica de Nueva York, donde el pintor debía dar un discurso. En su lugar presentó a The Velvet Underground. Warhol decidió producir y financiar un primer disco, en el que se autodenominó productor, aunque, en concreto, lo que hizo fue poner su impronta y diseñar la icónica portada de la banana. En la edición original podía ser pelada, dejando al descubierto el fruto de un color rosado. Además, impuso a la musa y modelo alemana Nico (Christa Päffgen) como cantante de gran parte de las composiciones. The Velvet Underground cedió, pero firmaron el disco como The Velvet Underground & Nico, explicitando que no era parte del proyecto, sino de la troupe de The Factory.

Pese al disgusto, la adición de la modelo entregó un nuevo matiz que incrementaba la idea pop: la voz melódica y suave de Nico se contraponía con la monotonía de Reed al cantar. Sunday Morning, la canción inaugural, podría haber sido arrancada del Surrealistic Pillow de los californianos Jefferson Airplane, publicado un mes antes. Femme Fatale, All Tomorrow Parties y I'll Be Your Mirror son los otros temas que incluyen a la cantante alemana y que contrastan con las ásperas I Am Waiting for the Man y Run, Run, Run.

Heroin lo desglosa en una épica y minimalista canción que roza el spoken word, y The Black Angel´s Death Song presenta al grupo en su caos más absoluto, que sería continuado en su siguiente obra, ya huérfanos de Warhol, White Light/ White Heat. Si bien el disco fue grabado en unas pocas jornadas en 1966, salió al mercado recién el 12 de marzo de 1967 por diversas complicaciones: desde la imposibilidad de imprimir la dificultosa portada hasta problemas legales referidos a la fotografía que estaba incluida en la contratapa.

Aunque los laureles siempre recayeron sobre la dupla Reed/Cale, al mejor estilo Richards/Jagger, la batería simple pero eficaz de Moe Tucker y las guitarras de Sterling Morrison fueron fundamentales para el desarrollo del grupo. The Velvet Underground fracasó comercialmente en su época por diversas razones, pero su obra trascendió y se mantiene como un lugar al que siempre se puede acceder para comprender el pasado y el futuro del rock, como una verdadera enciclopedia a la que se vuelve como material de consulta.

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Después de Warhol

El siguiente movimiento del grupo fue White Light/White Heat, una obra más inaccesible por su intencionada desprolijidad: vaticina los caminos que se desarrollarían en subgéneros y décadas posteriores con una mezcla entre el rocanrol crudo, el jam y el spoken word. Desinteresado en la dirección comercial que pretendía encarar Lou Reed, John Cale abandonó el proyecto luego del lanzamiento. Su lugar fue ocupado por Doug Yule en los dos siguientes discos: The Velvet Underground y Loaded, que si bien mantienen el carácter del grupo, se azucaran un poco. Para ese entonces, Lou Reed abandonó el grupo decepcionado por ser un fracaso comercial. Yule se cargó el nombre e insistió con un polémico disco titulado Squeeze. Por su parte, Nico desarrolló una intrigante carrera solista: Chelsea Girl fue producido parcialmente por Cale y Reed, quienes incluso aportaron gran cantidad de composiciones.