ROCK

Marilina Bertoldi: muchacha, pechos de miel

Por Paulina Ricci |
Grabó uno de los mejores álbumes nacionales de 2016, la nominaron a un Grammy Latino y Spotify la destacó como una de las perlas de lo alternativo latino. La santafesina derriba algunos mitos del rock y cuenta cómo es la vida después de mostrar los pezones públicamente.

Una mujer ojerosa está sentada frente a una mesa. Viste solo un corpiño. Sus costillas y clavículas presionan sobre la piel como las patadas de un feto. Encorvada, vomita fideos violetas en su plato. No es la efigie que el fotógrafo alemán Juergen Teller retrató de Björk, pero podría funcionar como homenaje. Mientras se derrama el vino tinto sobre el mantel blanco, los ojos de Marilina Bertoldi posan tristes para la portada de Sexo con modelos (2016). La imagen evoca el rechazo y su combinación con un título tan banal produce cierta incomodidad. “La palabra ‘modelos’ no implica modelaje, sino el arquetipo de algo. El nombre representa la búsqueda del goce constante y la pretensión de la gente de encontrarlo en el modelo de algo, en lo superficial. Es un concepto de éxito con el que no coincido, pero me da risa”, explica Marilina.

Si la poesía es la erotización del lenguaje, la santafesina lo entendió bien. En Sexo con modelos, su tercer álbum solista –también tiene dos con Connor Questa, el grupo que lideró entre 2010 y 2015−, la libido es la médula de las letras: “La mujer tiene deseos que no se relacionan con lo sentimental. No siempre es la fanática del romance, a la que dejan o la que ama y no puede”. Entonces, a fines de 2015 publicó el video de Y deshacer. “Ey, ¿por qué no te callás y me escuchás respirar?”, repite en la canción, una frase que hubiese sido una respuesta óptima para todas las críticas que vendrían después. “Hacia el final del corto, la remera deja transparentar mis pezones. Muchos me recriminaron que nada de lo que hiciera a partir de ese momento iba a ser creíble –dice–. Me llevaron a pensar ‘Realmente, no debería haberlo hecho’. Pero pude recapitular. Mi mensaje no había cambiado, pero mis ideas estaban siendo condenadas porque mostré mi cuerpo, y lo que es más ridículo, mi pezón. Es estúpido. Es como que no se puede ser sensual y pensante a la vez, cuando es a la inversa: la inteligencia es sensual”.

Marilina tiene 28 años. Es sexy, oscura y sensible; reservada, aunque exterioriza lo subversivo a través de sus temas. No se reconoce como feminista, y la pregunta le resulta molesta. “En algunas notas siento que me pinchan, que tengo que elegir entre una cosa o la otra”, se descargó unos días después de esta entrevista con Dany Jiménez, en Delicias de un charlatán (Vorterix). Prefiere no definirse ni atarse a ninguna filosofía. Si bien apoya el movimiento feminista y lo considera necesario, dice no poder hacerse cargo de la totalidad de la ideología. “Mientras más violentamente tratemos de hacer un cambio, menos va a generarse. Hay que entender que el hombre no es nuestro enemigo. Las personas machistas no lo son por decisión, sino por educación. No son directamente culpables. Son culpables cuando se les presenta el problema de una forma coherente y no lo pueden aceptar”.

¿Alguna vez tu carrera se vio obstaculizada por ser mujer?

- Jamás. Al contrario. Por ejemplo, si en una jam subía a tocar un hombre, estaba todo bien, pero si yo lo hacía, me prestaban más atención. A mí me decían que era increíble, sin importar que fuese igual de buena que el chabón. Se espera menos de una mujer. Además, en el rock, nunca conocí a un hombre en contra de que haya mujeres en el ambiente. Es más, creo que ahora todos quieren a una mujer en su banda.

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Sexo con modelos posicionó a su grunge de riffs al estilo Alice in Chains –que también aluden a los de Nine Inch Nails– en el meollo de la escena under. Es un rock alternativo de voz grave y sugestiva que no se amedrenta por dejar estelas pop. El resultado: uno de los mejores álbumes nacionales del año. “El rock es el útero del que nací, pero ya no me siento parte de él, aunque haya muchos aspectos estilísticos que no puedo dejar de lado… lo contestatario, lo rebelde y lo sucio, musicalmente hablando. No lo quiero abandonar, pero es ineludible que pase; este disco pierde muchos vicios del género y empieza a jugar con el pop”.

Con 135.000 oyentes mensuales en Spotify, es la artista destacada de la playlist “Lo mejor de lo alternativo latino de 2016” de la plataforma de streaming. “Me sorprende cuando algo de calidad tiene éxito en la Argentina. En los Estados Unidos eso es muy común. Allá, los artistas buscan romper los paradigmas; acá vamos a lo seguro: gana los premios el más famoso y pasan en la radio al más polémico –sostiene Marilina−. Me impresionó su repercusión, no esperaba tanto. Me dio un vértigo terrible”. Se refiere, indirectamente, a la nominación a los Latin Grammy 2016 que recibió Sexo con modelos como Mejor Álbum de Rock. Incluso, la academia estadounidense la invitó a presentar uno de los premios.

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Es 22 de diciembre y afuera de las paredes del Vorterix llueve obstinadamente. Una hora antes de salir al escenario, Marilina está sentada en un sillón del backstage –mismo lugar donde su hermana Lula, cantante y guitarrista de Eruca Sativa, le confesó en 2014 que estaba embarazada−, comparte chocolate con sus compañeros del set eléctrico y toma un poco de Jäger. El teatro está casi lleno, pero a Marilina no se la nota nerviosa. Es que con el éxito se adquiere libertad, y prueba viviente es la cantautora. “Cuando hice este disco todavía tenía mucho prejuicio sobre mí. Para poder bancarte el rechazo, primero tenés que lograrlo como persona y después como artista. Una vez que superaste esas situaciones en las que te matan por todos lados, empezás a hacer la tuya. Ahora, después de Sexo…, es cuando me siento más liberada”.

En 2016, Marilina logró ser indiferente a lo que los demás digan sobre ella, sin embargo, episodios como los del video de Y deshacer le dejaron cicatrices. “Actualmente, creo que es un problema si no hay nadie ahí para criticarte; aprendí a quererme y a respetarme más. En su momento fue muy difícil, porque a mí no me chupaba un huevo lo que decía el otro. Siempre me condicionó. Y de repente me encontré con situaciones donde tenía que estar fuerte, y no lo estaba. El mundo se me desmoronó y debí tomar una decisión: ¿seguir o no?”. Así, emancipada de las críticas, Marilina apuesta a un próximo lanzamiento: “En 2018 se viene un nuevo álbum. Va a ser inevitable. El sello [Pelo Music] no va a querer que lo haga… yo no voy a poder resistirme”.